La boda real hizo olvidar la austeridad, durante un día
AFP
Lejos quedaron las políticas de austeridad, el pesimismo, las protestas por los planes de ajuste: la boda el viernes del príncipe Guillermo y Kate Middleton, ahora duques de Cambridge, hizo olvidar, al menos durante un día, la crisis que afecta al Reino Unido.
Y no llovió, lo que alegró más a la muchedumbre, que entre las ovaciones olvidaron también las masivas protestas que sacudieron hace pocas semanas el país, movilizado contra el drástico plan de ajuste anunciado en octubre por el gobierno para reducir el déficit.
Aunque no se ha divulgado ninguna cifra oficial, la boda de la nueva pareja real -que no sólo está en la línea de sucesión al trono británico sino también al de otros 15 países del mundo-, ha costado varias decenas de millones de libras.
Una parte de esos gastos correrá a cargo del contribuyente, que está ya golpeado por la desaceleración económica y el desempleo, así como por los más severos recortes del gasto público en décadas, con los que el gobierno de coalición de conservadores y liberaldemócratas espera reducir un déficit récord.
Las cifras económicas son bastante sombrías: el desempleo bordea el 8%, afectando sobre todo a los jóvenes. La tasa de desempleo entre los jóvenes de entre 18 a 24 años se eleva al 20,4%.
Falta por confirmar si, como apostaron algunos, la boda real, además de subir el ánimo de nación, con la pompa y el fasto desplegado a raudales, habrá significado ingresos para el país.
La firma consultora Verdict vaticinó, antes del enlace real, que supondría 630 millones de libras (715 millones de euros, 1.030 millones de dólares) de ingresos para el país.
Otros analistas pusieron en duda esas cifras optimistas, estimando que el efecto de la boda en la economía británica será ligero y transitorio.
En contraste con el clima alicaído de la economía británica, se yergue la casa de Windsor, conocida también como “La Firma”, que es hoy la más poderosa familia real del planeta y cuya continuidad ha sido garantizada por la boda de Guillermo y Catalina, que reinarán en algún momento del siglo XXI.
La fortuna de Isabel II -que como señala un comentarista, no es sólo la monarca británica sino que es mundialmente conocida como ‘la reina’- ha sido estimada por la revista Forbes en unos 500 millones de dólares.
Isabel recibe actualmente unos 42 millones de libras anuales (69 millones de dólares, 47 millones de euros) del Estado para cubrir el presupuesto de la casa real y sus gastos personales.
El comentarista Isaac Biglio, de la London School of Economics, recuerda que la Mancomunidad de Naciones que preside Isabel II agrupa a más de un cuarto de la humanidad, en territorios que bordean los 20 millones de kilómetros cuadrados.
Los territorios donde reina Isabel, y donde Guillermo y Catalina podrían reinar en el futuro abarcan 16 Estados -entre ellos Belice, situado en territorio maya y donde la mitad de la población habla español- y otros 14 territorios esparcidos en todos los océanos y continentes, señaló.
Quizá por eso el color que vistió la Reina en la boda de su nieto fue un alegre amarillo canario, que parecía desafiar el clima económico decaído de su país.
Además, cosa no muy común en ella, se la vio sonreír abiertamente, con una sonrisa de oreja a oreja que parecía augurar que “lo que es bueno para La Firma, es bueno para el país”.
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Published: May 1, 2011, 19:00 | No Comments
Category: Todo Sobre la Boda Real